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GRANOS EN
LAS NALGAS

Granos en las nalgas

¿Qué tipo de “granos en las nalgas” podemos encontrar?

Cuando el tacto de nuestras nalgas no es perfectamente liso y suave, lo habitual es que nuestras pacientes lo describan como “granos”. Sin embargo, no todos los “granos” se producen por el mismo motivo.  Por ello, ni el tratamiento ni los resultados serán los mismos.

Las dos afecciones que con mayor frecuencia provocan que el aspecto de nuestras nalgas no sea el deseado, tanto desde el punto de vista visual como al tacto, son:

Foliculitis, GRANOS EN LAS NALGAS

Es la inflamación del vello de la zona.

Con frecuencia traduce una infección bacteriana. Se manifiesta en forma de pápulas eritematosas (“granos rojos o sin cabeza”) y pústulas (“granos de pus”).

Cuando la inflamación es muy intensa y llega a afectar la piel en profundidad pueden aparecer forúnculos o incluso nódulos subcutáneos.

Con cierta frecuencia se observan foliculitis por un germen llamado Pseudomonas en usuarios de piscinas o jacuzzis contaminados por escasa o nula cloración.

Por lo general se trata de un trastorno agudo y autolimitado, que se resuelve con el tratamiento antibiótico adecuado, que se administrará de forma tópica u oral dependiendo de la extensión y gravedad de la infección.

Algunas personas tienen cierta tendencia a presentar brotes recurrentes, como por ejemplo los pacientes con dermatitis atópica. Para mantener a raya a la  flora bacteriana que posee su piel, se les suele recomendar  un preparado antiséptico de forma regular para la higiene habitual, y en ocasiones tratamiento con antibióticos tópicos concomitante.

Queratosis pilar, GRANOS EN LAS NALGAS

En algunos pacientes se producen pequeños tapones de queratina en la apertura del folículo, cosa que impide la correcta exteriorización del vello en su crecimiento. Los tapones córneos se manifiestan como pápulas queratósicas eritematosas (granos rojizos y de tacto rasposo), con el techo plano, y ocasionales vellos enredados dentro del poro. Las zonas donde se observa este trastorno con mayor frecuencia son los brazos y las piernas, concretamente la cara externa y posterior de las mismas.

Otras zonas menos habituales son la cara y las nalgas. La piel adopta un tacto rasposo y visualmente se observan de forma marcada los orificios foliculares (“piel de gallina”). Raramente provoca picor u otras molestias.

Se observa con mayor frecuencia en pacientes atópicos, malnutridos y embarazadas.

El tratamiento va dirigido a eliminar los tapones córneos del folículo y a disminuir la inflamación consiguiente. El tratamiento habitual es la aplicación de cremas o leches hidratantes con poder queratolítico (urea, ácido salicílico, ácido glicólico).

El masaje suave con una esponja de poliéster puede ayudar; por el contrario la fricción demasiado vigorosa puede provocar irritación.

En algunos casos, se observa inflamación de la piel perifolicular que puede mejorar con corticoides tópicos. Si hay signos de sobreinfección será necesario asociar antibióticos tópicos.

Irregularidades en la pigmentación

Otro motivo frecuente de consulta estético que afecta las nalgas son las alteraciones en la coloración de la zona. La más habitual es el oscurecimiento o la aparición de manchas que pueden responder a distintos motivos:

Las pacientes muy delgadas y que pasan muchas horas sentadas pueden desarrollar un oscurecimiento de la zona más baja de las nalgas. Se trata de un proceso secundario a la fricción y presión reiterada entre los huesos de la pelvis y el asiento sobre una piel que no posee el panículo adiposo suficiente que ejerza el efecto protector y aislante necesario. Por tanto, es importante corregir los factores que lo provocan: delgadez extrema y sedestación prolongada (cuanto más duro el asiento y más horas sentado, peor) y a la vez aplicar productos despigmentantes.

Las cremas suelen tener un efecto muy limitado por lo que se aconsejan los peeling por su mayor penetración y potencia. La asociación de hidroquinona con retinoide y corticoide tópico suele ser más eficaz que cuando se utiliza el despigmentante en monoterapia.

Múltiples procesos, entre ellos algunos ya mencionados como por ejemplo la foliculitis y la queratosis pilar, al curar pueden dejar una pigmentación transitoria de la piel previamente afecta. La mejoría espontánea implica meses, por lo que las cremas despigmentantes y especialmente los peelings pueden acelerar el proceso de desaparición. El láser fraccionado también podría tener su papel en este contexto.

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