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El tratamiento de Ultrashape V3, combinado con la intervención dietética, hace que el resultado sea más eficaz y duradero. La destrucción del adipocito favorece el mantenimiento del peso perdido, y hace que esta pérdida sea más eficaz consiguiendo disminuir los procesos inflamatorios que genera el tejido graso por la destrucción definitiva del adipocito.

 

El exceso de grasa corporal se asocia a un estado inflamatorio producido por sustancias que libera la propia grasa, a su vez, esta inflamación favorece la recuperación del peso perdido. Entre otras, la determinación en sangre de la PCR Ultrasensible nos permite valorar los niveles de inflamación y nos sirve de guía, y va disminuyendo a medida que perdemos grasa corporal.

Con tratamientos con  Ultrashape V3 podemos controlar el componenete  inflamatorio de la grasa. Funciona mediante la emisión de ondas acústicas de energía ultrasónica que convergen en un foco dirigido sólo a  las células grasas  y a una profundidad controlada que se determina según las características de cada paciente. A diferencia de la tecnología de ultrasonidos tradicional, la energía Ultrashape V3, transmite los ultrasonidos permitiendo  que se produzca la destrucción de la grasa de forma selectiva, al instante y de forma definitiva, permaneciendo intacta la función beneficiosa del tejido graso.

 

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El exceso de grasa genera un estado inflamatorio general del organismo.

Se sabe que las células que componen la grasa o adipocitos, en lugar de ser simplemente almacenes de energía, poseen un extraordinario dinamismo que se relaciona con funciones cruciales para el organismo. El adipocito actúa  como una glándula que produce múltiples moléculas que pasan a la circulación y se diseminan por todo el organismo, modulando y regulando diversas reacciones, actuando, entre otros tejidos en el cerebro, hígado, musculo, sistema inmunitario y en las glándulas reproductoras.

El tejido adiposo tiene un sistema propio de control que le permite suministrar energía allí donde es necesaria, participan indirectamente en la coagulación sanguínea y contribuyen a modular el estado de vasoconstricción, en la regulación de la presión arterial, interviene en la respuesta inflamatoria,  interviene en el metabolismo de los lípidos, de la glucosa, mantiene una conexión con el cerebro para informarle de la magnitud del tejido adiposo y contribuir, así, en la regulación del apetito y la saciedad.

El tejido adiposo, contribuye, también, a la formación de hormonas, como andrógenos y estrógenos.

Las sustancias que secreta el tejido adiposo se denominan adipocitocinas, que ejercen su acción biológica sobre distintos sistemas y regulan diversos procesos metabólicos, esencialmente en el hígado y musculo esquelético. Unas, como la leptina y la adiponectina, participan en el metabolismo de los azúcares haciendo que la célula sea sensible a la acción  de la insulina, otras, por el contrario, como la resistina, factor de necrosis tumoral α, o la interleuquina L 6, (que regula la síntesis hepática de PCR, marcador de inflamación) que, además favorecen lo que se conoce como resistencia a la insulina, que puede dar lugar a una DM tipo 2.

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Otra sustancia que fabrica el tejido adiposo es el inhibidor del activador del plasminógeno, que interviene en la coagulación de la sangre.

Proteínas del sistema renina-angiotensina, (PAI-1) también son fabricadas en el tejido graso, que están involucradas en el tono vascular, y en la tensión arterial.

Repercusión en el organismo de las funciones endocrinas de la grasa

  • Interviene en la regulación de nuestro metabolismo energético
  • Modula la generación de patología cardiovascular, que está relacionada con la distribución, contenido y tamaño de los adipocitos. A más grasa, más riesgo cardiovascular
  • Modula la actividad de algunos ejes hormonales, en especial, el tireodeo y el sexual
  • Modula la respuesta inmunitaria, la angiogénesis, la osteogénesis y la hematopoyesis o la proliferación celular

En la composición del tejido graso, además del  adipocito, tenemos lo que se denomina estroma. El estroma es todo lo que envuelve a la célula grasa y está formado por:

  • Vasos sanguíneos
  • Fibras reticulares
  • Terminaciones nerviosas del sistema nervioso autónomo, que ordenan al adipocito a captar o a eliminar grasa, según nuestras necesidades energéticas.
  • Fibroblastos y células madre: células que son capaces de diferenciarse hacia la transformación osteogénica (formación de hueso), o hacia otro tejido. Las células madre contenidas en el tejido adiposo, podrían intervenir en la reparación de pequeñas lesiones que se producen constantemente en nuestros diferentes órganos.

Fuente: Departamento corporal Clínica Tufet

 

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